Sunday, October 23, 2005

Qué opinan de la educación los testigos de Jehová


Como todos los padres, los testigos de Jehová se preocupan por el futuro de sus hijos. Por ello, conceden una gran importancia a la educación. "La educación debe ayudar a las personas a ser miembros útiles de la sociedad. También debe ayudarlas a concienciarse de su legado cultural y a disfrutar de una vida más satisfactoria."

COMO indica esta cita de The World Book Encyclopedia, uno de los objetivos principales de la educación es preparar a los niños para la vida cotidiana, lo que incluye mantener a una familia cuando sean adultos. Los testigos de Jehová consideran que esta es una responsabilidad sagrada. La misma Biblia dice: "Ciertamente si alguno no provee para los que son suyos, y especialmente para los que son miembros de su casa, ha repudiado la fe y es peor que una persona sin fe". (1 Timoteo 5:8.) Durante los años que pasan en la escuela, los niños se preparan para las responsabilidades que tendrán que asumir en la vida. Por esta razón, los Testigos creen que la educación debe tomarse muy en serio.
Los Testigos procuran vivir en conformidad con el mandamiento bíblico: "Cualquier cosa que hagáis, realizadla con toda el alma, como si la hicierais para el Señor y no para los hombres". (Colosenses 3:23, Santiago García Rodríguez.) Este principio es aplicable a todas las facetas de la vida cotidiana, incluida la escuela. Por ello, los Testigos animan a sus jóvenes a estudiar con ahínco y tomar en serio las tareas que reciben en la escuela.
La Biblia también enseña que el cristiano debe obedecer las leyes del país en el que vive. De modo que los testigos de Jehová cursan los años de educación que estipula la ley. (Romanos 13:1-7.)
Aunque la Biblia no minimiza la importancia de prepararse para la vida cotidiana, muestra que esta no es la única meta de la educación, ni tampoco la principal. Una buena educación también debe fomentar en los niños la alegría de vivir y ayudarlos a ocupar su lugar en la sociedad como individuos equilibrados. Por esta razón, los testigos de Jehová creen que la selección de las actividades extraescolares es muy importante. Piensan que una educación equilibrada debe incluir esparcimiento sano, música, aficiones, ejercicio físico, visitas a bibliotecas y museos, y otras actividades. Además, enseñan a sus hijos a respetar a las personas mayores y a buscar oportunidades de ayudarlas.

Educación suplementaria

Como consecuencia de las nuevas tecnologías, el mercado laboral cambia constantemente. Por esta razón, muchos jóvenes tendrán que trabajar en campos en los que no han recibido ninguna formación específica. Siendo este el caso, les serán de especial utilidad sus hábitos de trabajo y preparación personal, y en particular su capacidad de adaptación a los cambios. En consecuencia, es mejor que los estudiantes se hagan adultos teniendo ‘la cabeza bien hecha antes que bien llena’, como dijo el pensador renacentista Montaigne.
Los jóvenes que no tienen una buena preparación se ven amenazados a menudo por el desempleo, que afecta tanto a los países ricos como a los pobres. Por consiguiente, si el mercado laboral exige más preparación que la mínima requerida por la ley, los padres tendrán que ayudar a sus hijos a decidir si optan por una educación suplementaria, sopesando tanto los posibles beneficios como los sacrificios que pueden suponer estos estudios adicionales.
Sin embargo, probablemente concuerde en que el éxito en la vida no se limita a la prosperidad material. En estos últimos tiempos, muchos hombres y mujeres que han dedicado la vida entera a su carrera lo han perdido todo al quedarse sin empleo. Otros padres, laboradictos, han sacrificado su vida familiar y el tiempo que pudieron haber pasado con sus hijos, desaprovechando la oportunidad de ayudarlos en sus años formativos.
Está claro que una educación equilibrada debe tomar en consideración que se necesita más que la prosperidad material para hacernos verdaderamente felices. Jesucristo dijo: "Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios". (Mateo 4:4, Biblia de América.) Como cristianos, los testigos de Jehová valoran la importancia de cultivar cualidades morales y espirituales, así como de prepararse para satisfacer sus necesidades materiales.

La educación en tiempos bíblicos

LA BIBLIA enseña que la educación tiene una gran importancia. Dice que Dios es el "Magnífico Instructor" de su pueblo, y a través de sus páginas invita a los siervos de Dios a profundizar su conocimiento de él. (Isaías 30:20.)
En tiempos bíblicos solo sabían leer y escribir algunas clases privilegiadas, como los escribas de Mesopotamia y Egipto. No era así en el antiguo pueblo de Israel, donde se animaba a todo el mundo a aprender a leer y escribir. "La diferencia se debía probablemente al sistema de escritura alfabético más sencillo que utilizaban los hebreos. [...] No podemos pasar por alto el papel importante que desempeñó la escritura alfabética en la historia de la educación. Introdujo un cambio con respecto a las culturas copistas tradicionales de Egipto, Mesopotamia y Canaán del segundo milenio. Saber leer y escribir ya no era la característica privativa de una clase profesional de escribas y sacerdotes versados en las complejas escrituras cuneiforme y jeroglífica." (Encyclopaedia Judaica.)

Métodos docentes

En el antiguo Israel, tanto el padre como la madre enseñaban a los hijos desde muy temprana edad. (Deuteronomio 11:18, 19; Proverbios 1:8; 31:26.) En la obra Dictionnaire de la Bible, el escriturario E. Mangenot escribió: "Tan pronto como el niño aprendía a hablar, se le enseñaban unos cuantos pasajes de la Ley. La madre repetía un versículo; cuando el niño lo aprendía, le enseñaba otro. Luego, se ponía en sus manos el texto escrito de los versículos que ya sabía de memoria. Así se enseñaba a los hijos a leer, y cuando crecían podían continuar su educación religiosa leyendo la ley del Señor y meditando en ella".
Se utilizaban varios métodos mnemotécnicos para ayudar, tanto a jóvenes como a adultos, a recordar lo que leían. Entre ellos estaban los acrósticos alfabéticos (composiciones poéticas en las que las letras iniciales de sus versos leídas verticalmente forman el alfabeto), la aliteración y los números. Algunos eruditos creen que el calendario de Guézer (Museo Arqueológico de Estambul), uno de los ejemplos más antiguos de escritura hebrea, era un ejercicio de memorización de un estudiante.

Qué se enseñaba

La educación que proporcionaban los padres incluía preparación práctica. A las niñas se les enseñaban las labores domésticas. El último capítulo del libro de Proverbios muestra que estas eran muchas y diversas; entre ellas se contaban la administración de la propiedad, transacciones, gestión de pequeños negocios, así como hilar, tejer, cocinar, comerciar y la atención general de la casa. A los niños se les solía enseñar el oficio del padre, ya fuera agrícola o artesanal. En los círculos religiosos judíos era común el siguiente dicho: "Quien no enseña a su hijo un oficio útil, lo cría para ladrón".
De modo que en tiempos bíblicos se valoraba mucho la educación.

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